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Gio Ponti: el azul, la cerámica y la casa pensada hasta el último detalle

Gio Ponti (Milán, 1891-1979) fue arquitecto, diseñador, editor y ceramista, y probablemente el único que logró que una silla de 1,7 kilos y un rascacielos de 127 metros parecieran escritos con la misma mano. Su casa ideal no era una caja neutra donde colgar cosas: era un escenario donde el suelo, la puerta, el azul del techo y un jarrón participaban de la misma conversación. Mirar su trabajo hoy, con las paredes de nuestros pisos llenas de láminas bien intencionadas, ayuda a entender qué le falta a tanta decoración correcta: intención en cada superficie.

Un arquitecto que empezó por la porcelana

Antes de levantar edificios, Ponti trabajó con objetos. En 1923 fue nombrado director artístico de la manufactura Richard-Ginori, para la que diseñó cerámica y porcelana hasta 1938. Ese aprendizaje de escala pequeña explica casi todo lo que vino después: concebía un edificio como se concibe un jarrón, de dentro hacia fuera y con atención a cada superficie.

En 1928 fundó la revista Domus, que dirigió durante buena parte de su vida y que convirtió en una plataforma para defender una idea de hogar mediterránea, luminosa y habitable. En 1933 publicó La casa all’italiana, donde resumía sus principios. Su tesis, simplificada, es que la casa moderna no tiene por qué ser fría para ser rigurosa.

El azul como material de construcción

El mejor lugar para entender su sensibilidad es el Parco dei Principi, el hotel de Sorrento que proyectó en 1960 y en el que diseñó prácticamente todo: tejidos, paredes, suelos, vasos y manteles. Según el archivo de Domus, los suelos son de mayólica de Salerno, en blanco y azul, con unos cien diseños distintos a partir de treinta dibujos nuevos, de modo que cada habitación tiene su propio suelo. Techos, cabeceros y puertas son azules; el resto, blanco. Los pilares se revisten con paneles cerámicos de Fausto Melotti.

La lección es doméstica: Ponti no pinta una pared de azul para «dar color», sino que decide en qué elementos va el color y deja el resto en silencio. Si te seduce la idea, nuestra guía sobre la paleta azul en interiores detalla cómo se comportan el navy, el celeste y el añil según la luz de la casa.

La geometría que se puede vivir

Ponti usó el rombo y las facetas con una obsesión casi artesanal: lo hizo con azulejos romboidales de Ceramica Joo en varias de sus fachadas y lo llevó a la escala de la ciudad en la Torre Pirelli de Milán (1956-1960), proyectada junto al ingeniero Pier Luigi Nervi, con 31 plantas y 127 metros. También se reconoce en la silla Superleggera, que Cassina produce desde 1957 y que pesa unos 1,7 kg.

Esa geometría nunca es fría porque siempre responde a un uso o a la luz. Es un buen contrapunto a la rigidez de otros movimientos; si te interesa la abstracción como ritmo visual, tienes un repaso en arte geométrico: el ritmo visual en las paredes, y para ver la versión más juguetona de la escuela italiana, el texto sobre Memphis Milano y Ettore Sottsass.

Villa Planchart: la casa como mariposa

En Caracas, entre 1953 y 1957, Ponti construyó la Villa Planchart, conocida como «butterfly house» por la forma de su planta. Es su casa más completa: la arquitectura, el mobiliario y los acabados se pensaron como un solo sistema. Lo interesante para quien decora no es copiar sus suelos, sino su método. Primero se decide qué manda en cada estancia (una pared, un suelo, una pieza), y después se compone el resto alrededor.

Qué llevarse a un piso español

No hace falta un hotel en la costa amalfitana. Algunas ideas aplicables, sin literalidad:

  • Un color, dos o tres elementos. Elige una puerta, un techo o una pared y deja el resto en blanco o crudo, como hacía en Sorrento.
  • Cerámica con carácter. Un jarrón o una bandeja con dibujo geométrico pesa visualmente como un cuadro pequeño. Si tienes azulejo en cocina o baño, aquí explicamos cómo colgar arte sobre él.
  • Una pared que mande. Dedicar un único muro a una composición firme, como en la pared protagonista, resuelve más que repartir láminas por toda la casa.
  • Láminas con estructura. Las composiciones de líneas, rombos y planos de color funcionan bien junto a una arquitectura limpia; en la tienda hay una selección de láminas de arquitectura que dialogan con esta herencia.

El gesto Ponti

Ponti participó incluso en el Denver Art Museum (1970-1972), donde se encargó del revestimiento exterior, y en la IX Trienal de Milán de 1951 presentó una habitación de hotel tipo. Su carrera revela una constante: pensaba en lo cotidiano con la ambición de lo monumental. Quizá por eso sigue siendo tan útil mirarlo cuando uno se enfrenta a una pared vacía. La pregunta no es qué cuadro cuelgo, sino qué quiere decir esta habitación y cuál es el elemento que lo dice.

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