No cuesta nada hacer feliz
No cuesta nada hacer feliz a alguien. Muchas veces vamos por la calle pensando en nuestras cosas, mirando al suelo y tan agotados que no queda una neurona que sientas que se pueda seguir moviendo, ¿Que pasaría si en ese momento alguien te dijese algo agradable? No esperes a que ocurra, hazlo tu.
¡A ser majos se ha dicho!
Si quieres que esto pueda ocurrir, somos nosotros los que tenemos que empezar con ello. Mira si viene alguien detrás para sujetarle la puerta, da la gracias, elogia a una persona ¿Por qué? Por que si, porque no deberían existir razones por las que ser agradable, y aunque no lo creas, puedes alegrar un mal día alguien.
¿Te imaginas que todo el mundo fuese así?
SONRÍE
De verdad que cuando te pones a ello es más fácil de lo que crees. Ponte tu básica preferida, y ve por la calle como si de una película se tratase. La sonrisa como los bostezos es contagiosa. Los niños te sonreirán, los perros querrán que les acaricies e incluso algún adulto malhumorado podrá cambiar de actitud aunque sea solo un momento.
ELOGIA
A todos nos gusta un piropo de vez en cuando, incluso el bar de la esquina que hace la mejor tortilla ¡Seguro que no saben que lo piensas!
AYUDA
Ayuda a alguien que necesita que le abras la puerta, a alguien que no tenga paraguas cuando llueve (por cierto, debemos explotar la idea de compartir paraguas al menos en los pasos de cebra), o mueve la silla para que alguien pueda pasar.
y de verdad, que harás a alguien feliz, pero también te harás feliz a ti.
Hablando de hacer feliz a alguien, es posible que te interese el concepto de felicidad y cómo puede impactar en la vida de las personas. Además, también podrías encontrar interesante los actos de bondad y cómo pueden generar un efecto positivo en la sociedad. ¡Descubre más sobre estos temas relacionados!
Claves para una decoración de interiores con criterio y personalidad
Decorar bien un espacio no consiste en seguir tendencias ni en acumular objetos bonitos: consiste en crear un entorno que funcione para quien vive en él, que refleje su personalidad y que genere bienestar en el día a día. Para conseguirlo, hay algunos principios que los profesionales de la decoración aplican sistemáticamente y que cualquier persona puede incorporar sin necesidad de estudios especializados.
El primero es la coherencia estilística: no hace falta que todo sea del mismo estilo, pero sí que exista un hilo conductor que dé unidad al conjunto. Puede ser una paleta de colores, un material predominante, una época histórica o simplemente una sensación común (calidez, ligereza, elegancia). Sin ese hilo conductor, el resultado tiende a parecer desordenado y sin intención.
El segundo es la proporción y escala: los muebles, los objetos decorativos y las obras de arte deben estar en proporción con el espacio que ocupan. Un cuadro pequeño en una pared grande pierde todo su impacto; un mueble demasiado grande en un espacio reducido lo aplasta. Aprender a calibrar el tamaño de los elementos es una de las habilidades más valiosas en decoración.
El tercero es la edición y el espacio vacío: la decoración de calidad no llena cada rincón disponible, sino que elige con cuidado qué se pone y qué se deja fuera. El espacio vacío —la pared libre, el hueco sin objeto— no es un fallo, sino un recurso que da protagonismo a lo que hay y permite que el ojo descanse.
En Láminas para Enmarcar encontrarás arte de calidad para completar tu decoración con criterio.


