Hay casas que se miran y casas que se usan. La villa E-1027, levantada en la costa de Roquebrune-Cap-Martin entre 1926 y 1929, pertenece a la segunda categoría: cada mesa, cada pantalla y cada rincón fueron pensados por Eileen Gray a partir de los gestos de quien vive dentro. Casi un siglo después, su manera de proyectar sigue dando una lección práctica a quien decora un piso en España: el interior no es un decorado, es una herramienta.
Una irlandesa en París que empezó por la laca
Eileen Gray nació en 1878 en el condado de Wexford (Irlanda) y se instaló en París. No empezó por la arquitectura: aprendió la técnica de la laca, primero en Londres y después con el artesano japonés Seizo Sugawara, con quien abrió un taller en 1910. De ahí salieron biombos y muebles de superficies profundas que la hicieron conocida. En 1922 abrió la galería Jean Désert en la rue du Faubourg Saint-Honoré, donde vendía mobiliario y alfombras geométricas de su diseño; cerró en 1930. Es el territorio del que parte el Art Déco que hoy vuelve a los interiores, aunque Gray acabaría yendo bastante más lejos que la mera ornamentación.
E-1027: un nombre cifrado y una casa a medida
El nombre de la villa es un código: la E de Eileen, el 10 de la J de Jean, el 2 de la B de Badovici y el 7 de la G de Gray. Badovici, arquitecto franco-rumano, fue su compañero en el proyecto. La casa se levanta sobre el acantilado y se organiza en torno a la vida cotidiana: ventanas y persianas que regulan luz y ventilación, almacenaje integrado, mobiliario que se pliega o se ajusta.
La pieza más conocida es la mesa de acero tubular con tablero regulable en altura. Según la tradición, la ideó para que su hermana pudiera desayunar en la cama sin que las migas cayeran. Un objeto minúsculo que resume el método: observar primero cómo se vive y diseñar después.
El episodio de los murales de Le Corbusier
La historia de E-1027 también es la de una polémica. En 1938 y 1939, Le Corbusier, huésped de Badovici, pintó murales en las paredes blancas de la casa con permiso del propietario. Gray los consideró un acto de vandalismo. Más allá de la anécdota, el episodio plantea una pregunta que sigue vigente en cualquier hogar: ¿hasta dónde puede intervenir el arte en un espacio ya resuelto? Hay respuestas más amables en nuestra guía para crear una pared protagonista, que parte de una premisa opuesta: dejar que una sola superficie hable y que el resto del espacio le haga sitio.
Redescubrimiento y restauración
Gray murió en París en 1976, con 98 años. Su reconocimiento llegó tarde: el interés renació a partir de un ensayo del historiador Joseph Rykwert en la revista Domus (1967) y de la primera retrospectiva, celebrada en Londres en 1972. En 2009, su silla «Dragons» alcanzó en una subasta en París los 21,9 millones de euros, un récord para las artes decorativas del siglo XX. La villa, hoy propiedad del Conservatoire du littoral y declarada monumento histórico en Francia, se restauró y abrió al público en julio de 2021, solo con visitas guiadas para grupos pequeños.
Qué puede aprender un piso español de E-1027
Tres ideas se trasladan sin dificultad. La primera: parte del uso, no de la imagen. Antes de elegir un cuadro o un mueble, observa dónde te sientas, dónde dejas las llaves, por qué zona pasa la luz de la tarde. La segunda: lo móvil es una virtud. Una mesa regulable, una pantalla que se despliega o una colección de láminas que se rota permiten que la casa cambie sin obras. La tercera: el blanco no es vacío. Las paredes claras de E-1027 funcionan como fondo para la luz y para lo que se coloca delante; es el mismo principio que explica por qué un buen margen blanco en el enmarcado mejora una obra.
Gray comparte con Charlotte Perriand esa idea de arte de habitar, y también con el espíritu práctico de la herencia Bauhaus. Si quieres llevar esa mirada a la pared con piezas de arquitectura y espacio, en la tienda hay una selección de láminas de arquitectura.
Fuentes consultadas: Wikipedia (Eileen Gray y E-1027), ArchDaily y Designboom sobre la restauración de la villa.


